Todo comienza con una primera cita en la que se toman todas las medidas necesarias, así como se analiza la configuración corporal del cliente teniendo en cuenta detalles como la altura de hombros, curvatura de espalda, posición de brazos, posibles asimetrías, etc.
El arte de la sastrería se inicia con un laborioso proceso que comienza con la toma de medidas, ejecución del patrón y “afinado” de la pieza con la elección de los tejidos. Una vez realizado este primer contacto, podemos disponer de banco de sus medidas donde, para siguientes prendas, el cliente solamente tiene que elegir el tejido y el modelo y se hará lo que desea.
El proceso de elaboración de una prenda se realiza siempre por los expertos especialistas que trabajan en el taller donde se desarrolla, corta, cose y borda manualmente cada una de las piezas.
Sea cual sea la decisión final del cliente siempre va a estar asesorada y encaminada por la creatividad y conocimiento del sastre que se esfuerza en conseguir el éxito de la prenda ya que el cliente vestirá a medida después de haber pasado por un proceso en el que se ha creado una prenda única.
Cuando vista a medida notará cómo se acopla y encaja perfectamente la pieza a su cuerpo ya que ese es el lienzo que ha servido como base para elaborar la prenda.
Todo cliente de sastrería suele coincidir en la sensación especial de llevar una prenda que les sienta como un guante porque notan que el tejido recorre la superficie de su fisionomía, aprovechando las curvas y volúmenes para generar una imagen visual de armonía estética que se traduce en una silueta estilizada.
Buena confección, forros, botones y demás fornituras, así como tejidos de gran calidad, ya que sólo trabajamos con las firmas más prestigiosas, hacen que su experiencia sea única e inigualable.
El día que experimente la diferencia de vestir a medida será consciente del nuevo mundo que se abre ante usted.
